1.8. Teoría matemática de la comunicación: Shannon y Weaver
2.1. Concepto y características de la comunicación y de la información. [1].
Del conjunto de explicaciones en el estudio de la teoría de la información y de la teoría de la comunicación humana tenemos diferentes interpretaciones, que a través del tiempo se han impuesto tanto como autores, escuelas de estudio, líneas de investigación, teorías sociales o difusiones de textos. El problema de relacionar o empatar a la información con la comunicación humana en la sociedad contemporánea nos lleva también a ámbitos políticos, económicos y culturales; también a revisar materias como la sociología, la antropología y la psicología, que desde la tercera y cuarta décadas del siglo que termina, han centrado su interés sobre los efectos que los medios de comunicación colectiva producen en la sociedad.
Hoy, ante dinámicas tales como la globalización, regionalización e interdependencia, es necesario releer el fenómeno comunicacional, atendiendo a los mecanismos, medios y procedimientos empleados en la producción y en la distribución de los elementos informativos que se reciben cotidianamente.
El desarrollo de nuevas tecnologías, (satélites, Internet, realidad virtual, teleconferencia, productos multimedia, videoteléfono y otros logros de la tecnología de las últimas décadas)[2], obliga a realizar un análisis, o por lo menos una aproximación hacia las implicaciones que el uso cada vez más amplio de estos medios tiene para el hombre.
El realizar una explicación sobre las diferentes teorías desarrolladas, el estudio de la información, busca brindar un elemento introductorio, que muestre en su contexto, no sólo material, sino también en el de la discusión teórica, el estudio de las nuevas tecnologías y su funcionamiento. Además, constituye una preparación para abordar una teoría como la del caos y disciplinas como la comunicación política; particularmente se presenta una descripción de una novedosa tecnología: la realidad virtual, que se ha constituido en un medio alternativo de comunicación.
Un aspecto que también debe considerarse es el hecho de que continuamente se ha ubicado a la teoría de la información al lado de la llamada “teoría de la comunicación”, e inclusive se ha llegado a marcar una línea tajante entre el significado de comunicación e información (Pascuali). Esta cuestión vista desde un examen epistemológico ampliado, resulta ser más el producto de una posición ideológica, que de un análisis serio del objeto de estudio.[3]
En instituciones universitarias y en diferentes textos que abordan este tema, se desvió su explicación durante años de la relación de la información y la comunicación, y no pueden dividirse como si fuesen universos disociados. Si la comunicación es un proceso social en que intervienen una serie de códigos, sistemas de señales, sistemas simbólicos, imaginarios colectivos y otros elementos, entonces es posible afirmar tentativamente que no hay información fuera de un proceso comunicativo, pues la información en sí misma relaciona aquellos sistemas y códigos que constituyen a la acción comunicativa.[4] La oposición entre comunicación e información es un falso dilema, dialogar no significa necesariamente comunicar, ni informar supone negar la comunicación.
De hecho escribir en estos términos “comunicación-información” ya produce la caída en un juego ante el cual la salida es difícil, pareciera que a) el bien es la comunicación y b) el mal la información. Trabajar en el conocimiento teórico con estas oposiciones entre lo negro y lo blanco sólo conduce a la extrema simplificación y a cancelar las posibilidades comprensivas ampliadas.
Algunos teóricos en los años sesenta, setenta y aún en los primeros años de los ochenta, vieron en la información el “dar forma”, esto es, el conducir, moldear, inferir o manipular la conciencia del receptor. Así, la información se convirtió en sinónimo de verticalidad, autoritarismo, ideología y poder al servicio del Estado y de su clase hegemónica: la burguesía.
En ese sentido el receptor estaba inerme, indefenso y pasivo ante el poder de los mensajes que se transmitían, por ejemplo, en la televisión, al receptor no le quedaba otra cosa que estar allí sentado, siendo la víctima permanente de los mensajes ideológicos que reproducían las condiciones alienantes y explotadoras del modo de producción capitalista.
Por otra parte, a la comunicación se le “conceptualizó” como una praxis dialógica, entre iguales o con voluntad de igualarse, en donde el emisor podía convertirse en receptor y viceversa, la comunicación fue democrática, la información autoritaria. Con este enfoque se criticó a los "medios masivos de manipulación" por “informar” sólo los intereses del capitalismo internacional, y colonialista, y por defender el poder de una clase y el status quo presente.
Con este enfoque también se establecía una crítica a las investigaciones ubicadas en lo general dentro de la Teoría de la Información, señalándolas como positivistas, pragmáticas, estructuralistas, cientificistas, aliadas ideológicas del capitalismo y del imperialismo, fueron también señaladas como tentativas “burguesas” y “traidoras” a la causa de la revolución socialista, de la democracia y del movimiento consiente del proletariado internacional.
Al margen de estas acusaciones que surgen de una ideología de la exclusión, es necesario establecer que comunicación e información no son categorías opuestas, disociadas ni en tensión permanente. Toda esfera comunicacional precisa información, toda información comunica, es la persona humana la que discrimina, selecciona, y ejerce su poder critico sobre los contenidos de una práctica comunicativa.
Las nuevas tecnologías comunicacionales serían incomprensibles vistas desde la parcialidad ideológica comunicación-información. El software educativo, la teleconferencia, el Internet y la realidad virtual convocan a repensar el hecho de que la información no sólo comunica en un diálogo, sino que existe la posibilidad de transferir simultáneamente color, sonido, profundidad y espacio.
Estamos asistiendo desde los complejos organizadores de la información a esferas comunicacionales que generan una nueva percepción de los sentidos, donde se puede generar espacio en el espacio y tiempo en el tiempo. Por ejemplo, hoy existe la posibilidad de que los estudiantes de historia puedan “estar” ante las culturas, maya, olmeca, tolteca y otras más, “viendo” e incluso “tocando” y “escuchando” los “hechos” de esas historias.
Oportunidad enorme, compleja y contradictoria, “ver” y “sentir” la historia mediante un instrumento será en los próximos años el eje de una profunda mutación en las coordenadas educativas y de múltiples ámbitos sociales. Llega el tiempo para la “reconstrucción” artificial, las historias vividas, mundo virtual o sintético que pese a su presencia en la máquina no debe excluir la comprensión ni la interpretación.
Finalmente, en estudios realizados en el interior de la teoría de la información existen materiales básicos para la construcción de síntesis tecnológicas como los radares, las computadoras, la transmisión satelital, las repetidoras de canales de televisión, el almacenamiento de masas informativas como bibliotecas enteras e Internet.[5]
Es decir, la teoría de la información se ha colocado en el centro de los estudios sobre qué hacer con la información, cómo garantizar que los mensajes sean recibidos tal como se enviaron, cómo transmitir mensajes con el mínimo de interferencias, y cómo organizar la información dentro de máquinas e instrumentos para ser empleada por las personas. Para tales fines, esta teoría se ha alimentado de ciencias como física y matemáticas y de aplicaciones de éstas como la cibernética, la estadística, la teoría de sistemas y las ciencias computacionales.
Una aproximación al problema de la información
A partir de la revolución industrial surgen una serie de necesidades por reorganizar las fuerzas productivas y, en consecuencia, una modificación de las formas de vida existentes. En el siglo XIX se generan esfuerzos por reestructurar las cadenas productivas, y el fordismo y el taylorismo serían centros reguladores en la nueva organización y distribución del trabajo.
Si bien con la revolución industrial se experimentaron cambios que definirían el rostro de occidente, las transformaciones de los años próximos al fin de siglo son, como lo señala Eric Hobsbawm, además de complejas, de una velocidad impresionante, que hacen, por ejemplo, que una computadora sea obsoleta después de tres o cuatro años de su creación.
El mundo está cambiando prácticamente cada cuatro o seis años, la velocidad del cambio resulta incontenible, en ocasiones es abrumador y supone tanto oportunidades para el desarrollo, como condiciones de exclusión dramáticas para las sociedades más pobres que no pueden acceder a las fuentes nuevas de riqueza mundial, entre éstas la tecnología.
Este contexto es relevante para comprender el papel que desempeña la llamada teoría de la información. La agresiva competencia internacional por los mercados, que tiene su base en una capacidad de producción enorme, exige a las empresas universalizar sus códigos de entrada y salida de mercancías, y que los procesos productivos, desde la organización interna de los sectores económicos hasta la venta a los consumidores, estén cimentados sobre procesos comunicacionales eficientes, instantáneos y organizados.
El hecho de que las ciencias computacionales, la robótica, y la bioingeniería tengan sus bases en lenguajes codificados de manera específica (estudiados principalmente por la informática y la teleinformática), hace indispensable la existencia de modelos operativos que permitan el uso y el manejo de las informaciones contenidas en dichos códigos y lenguajes, lo que está situado más allá de una simple postura "funcionalista".
Es necesario considerar la problemática de las nuevas tecnologías, el papel que desempeña la información, sus relaciones y efectos sociales, pues de hecho resulta multidimensionales. De esta forma, el fenómeno de la información abarcaría desde los conocidos “medios masivos” hasta los procesos de organización productiva. He aquí una especificación: los vehículos transmisores, de acuerdo con lo expresado por Mcluhan, se han convertido en múltiples ocasiones en los mensajes mismos.[6]
Teoría de la información. Orígenes. [7]
¿Cuál es entonces el contenido de lo específico de la teoría de la información? “El proceso básico de la Teoría de la Información se refiere siempre a la cantidad de información y no a su calidad, a su contenido o a su significado. En estos términos, el problema del vehículo que transmite el mensaje no puede desligarse del problema de la propia configuración y organización del mensaje, de la organización de las señales que forman ese mensaje”.[8]
Esto no quiere decir, que la centralidad de los estudios sobre la información deba estar en los medios utilizados para su transmisión, sino en la manera en cómo se vinculan estos transmisores con el proceso mismo, cómo alteran o modifican el mensaje (si es que eso sucede) y cómo es que el uso de un medio y no de otro influye en la percepción de las señales enviadas.
La teoría de la información surge estrictamente a partir de los estudios realizados por Shannon en la década de los cuarenta, cuando afirma que puede haber una relación entre la cantidad de información existente y el de entropía. La importancia de esta afirmación estriba en las posibilidades de aplicación práctica que Shannon imaginó, siendo la principal, la de reducir a un mínimo la pérdida de los elementos del mensaje emitido o su distorsión. [9] A pesar de las ventajas que reporta al proceso comunicativo la aplicación de los postulados de la teoría de la información, algunos autores plantean dificultades tanto teóricas como prácticas a dicha teoría. [10]
Dos de ellas son las siguientes: una, la de si es posible eliminar o prever espontáneamente los errores de información y comunicación dentro de cualquier sistema de transmisión, y la de las diferencias resultantes en las conclusiones y las relaciones existentes entre los estudios de autores como Kolmogoroff, Sinai y Rohlin y los postulados originales de Shannon.[11] Sin embargo, hoy llegan a negar la utilidad de la teoría de la información agregando que “verdaderamente no vale la pena aprenderla.”[12]
En este contexto y con relación a los cambios que experimenta el hombre en sus relaciones con las máquinas “inteligentes”, diversos institutos de creación e innovación tecnológica han encomendado a humanistas y filósofos la elaboración de reportes constantes sobre las repercusiones positivas o negativas que puede tener para el hombre el hecho de delegar funciones sobre máquinas, hasta el grado de ser superado en algunas operaciones que requieren respuesta inmediata (como es el caso de los complejos cálculos astronómicos, químicos o físicos exigidos por la ciencia contemporánea).
Los encargados de estos reportes, con el tiempo hacen hincapié en la dificultad que presenta la teoría de la información, pues ésta, como se mencionó arriba, centra sus investigaciones únicamente en la definición de cantidades de información enviada y recibida, en otras palabras, estudia sólo el fenómeno de la información en tanto fenómeno de entropía.
Eirck Crosson y Kenneth Sayre, estudiosos del Centro de cálculo y el Centro para el Estudio del Hombre en la sociedad Contemporánea, de la Universidad de Notre Dame, quienes han formulado la posibilidad de que la teoría de la información no sólo estudie a la información como un hecho entrópico o estadístico, sino que a esos análisis agregue o proporcione nuevos datos acerca de los aspectos de significación dentro de la comunicación.
Por ejemplo Weaver, aunque reconociendo la disparidad entre la información técnica y la información semántica como tal, manifestó su convicción de que, a causa de la teoría de la información, ya estamos preparados para una “teoría real del significado”[13]. Y Bar Hillel, después de negar cualquier pertinencia del concepto técnico de la información a la semántica, sugiere que podría resultar que el cálculo empleado por la teoría de la información fuese él mismo una herramienta formal poderosa para la semántica y la semiótica.»[14]
Por ende, es esencial abordar el campo de la cibernética[15] que al incluir en su terreno a la teoría de la información, propicia que el proceso de comunicación se realice entre hombres, entre máquinas, y entre hombres y máquinas. En la cibernética la comunicación se concibe como un instrumento de control.
La importancia que tiene la cibernética en los estudios comunicacionales deriva de las consecuencias de su aplicación. Mientras la cibernética trata de establecer una teoría matemática para los sistemas de control (esto es las máquinas automatizadas que funcionan por medio de lenguajes codificados) como principio universal, los teoremas de Shannon (publicados en 1947), que en mucho retoman las ideas aportadas por la cibernética, se aplican a todo tipo de comunicación.
Otro concepto base dentro de la teoría de la información aportado por la cibernética es el de feed back o retroalimentación, según la cual es la capacidad de una máquina para utilizar los resultados de su propio funcionamiento a modo de información para regularse a sí misma. Este concepto ha tomado una especial significación, pues se ha convertido en parte de una jerga, y se le llega a considerar como un proceso continuo entre personas, cuando se refiere un proceso interno de máquinas o que en su caso puede ser dado en una relación hombre máquina como en el caso de la computación, Internet y realidad virtual.
Este concepto puede ser traducido como “retroalimentación”; es una técnica de control que compara a cada instante el resultado de un proceso con un patrón preestablecido. Cuando hay desviaciones, el sistema controlador actúa en el sentido de restablecer el patrón deseado. [16]
Esta es, en efecto, una de las principales tareas planteadas por la teoría de la información: de qué manera pueden ser identificados los errores, la interferencia o los ruidos en la información, y no sólo cómo pueden ser identificados, sino que se plantea cómo corregirlos automáticamente en el instante en el que se presentan.
Así visto, el feed back puede entenderse como un elemento de retroalimentación que los ordenadores o las máquinas automatizadas utilizan para corregirse a sí mismas, es una especie de capacidad para adaptarse a las dificultades que presenta el entorno o que presenta la propia máquina u ordenador en el momento de estar funcionando.
Dentro de la teoría de la información, la cibernética puede considerarse como una teoría del mantenimiento del orden en un sistema, ya sea natural o artificial (sistema en el sentido de sistema de información). Esta idea del orden, al mismo tiempo conduce al concepto de entropía, obliga a hacer uso de la estadística, ciencia auxiliar en los estudios de la teoría de la información.
La idea de la información en su sentido técnico, llevó a Hartley al intento de construir una medida de las relaciones de transmisión en los sistemas eléctricos de comunicación. “La medida de Hartley era una expresión algorítmica en términos de las decisiones binarias necesarias para caracterizar de un manera única un estado de mensaje dado, y a la cantidad de medida por esta expresión se llamaba ‘información’.”[17]
Shannon, Wiener y Brillouin continuaron utilizando, aunque con algunas especificaciones el término en ese mismo sentido, hasta llegar a enunciar que “La información es una función estadística de las alteraciones dentro de un sistema de comunicación que incluye: 1) un emisor capaz de seleccionar un conjunto específico de estados de mensajes entre una serie de estados posibles; 2) un canal a través del cual pueda indicarse la selección del emisor; y 3) un receptor capaz de descifrar esta indicación para determinar los estados de mensajes específicos seleccionados por el emisor.”[18]
Dentro de la teoría de la información es necesario considerar la probabilidad. La teoría de la probabilidad en tanto cuerpo coherente de conocimientos, proporcionará su vocabulario a la teoría de la información.
Así, presentando un ejemplo, en el análisis de la información, antes de seleccionar cualquier estado de situación de mensaje (es decir, el mensaje mismo), existe una posibilidad menor de cien por ciento de que esa selección sea la correcta. Después de haberlo seleccionado, la posibilidad es de 100%. Ahora bien, este cambio de posibilidad que va del emisor al receptor es lo que se considera como información.[19]
“Por tanto: información, en el sentido técnico, es un cambio, para el receptor de las probabilidades indicadas, como resultado de la selección real entre posibles estados de mensaje, por parte del emisor, en el extremo opuesto del canal de comunicación.”[20] La transmisión de la información se realiza en bits,[21], sin embargo, dentro de los procesos y los canales reales de comunicación difícilmente son únicamente dos, tres o cuatro los estados de mensaje posible, lo que es más, los estados posibles de mensaje son difícilmente identificables y la transmisión de mensajes se realiza más bien en términos de conjuntos (unidades que agrupan a varias situaciones), que en estados de mensajes únicos.
A los estudiosos de la teoría de la información esta observación les ha permitido proponer que a pesar de la disparidad entre la información semántica y la información técnica, es posible asignarle una medida en dígitos binarios de información a cualquier tipo de comunicación que se ponga en práctica entre dos personas, entre una persona y una máquina o inclusive entre una máquina y otra. Algo fundamental en el trabajo de Wienerfue su interés hacia la interacción humano-humano y humano-máquina. Wiener notó que en ambos procesos el mensaje o la orden se va, y un mensaje de vuelta o una señal de conformidad regresa. Un ciclo completo que involucre la realimentación es necesario en ambos casos. Wiener sintió que fuera una persona o una máquina el intermediario de una señal que no podría cambiar grandemente la relación de uno con la señal. Observó, asimismo, que las similitudes entre las interacciones humano-humano y humano-máquina pesan mucho más que sus diferencias. Tal posición en una teoría de la comunicación le permitió ser atacado, un poco erróneamente, como un antivitalista.[22]
La entropía es un concepto que surge a partir de los estudios de la física, específicamente dentro de la termodinámica, en los cuales se indicaba una medida estadística de pérdida de energía. De acuerdo con la segunda ley de la termodinámica, en el sistema natural existe un proceso irreversible de consumo y pérdida de energía, mismos que llevan hacia tendencias naturales más estables y no a estados menos uniformes.
De esta manera, el sistema natural contiene en su seno tendencias entrópicas inherentes y con estados de equiprobabilidad máxima de ocurrencias de fenómenos. La medida estadística de estos estados es la entropía. Por ello, hay que ponerle especial atención al postulado de esta Ley de la Termodinámica, pues será en su revisión crítica uno de los sustentos principales de la teoría del caos.
La entropía puede considerarse como lo opuesto, o la contraparte de la información. Esto es, si la entropía es la medida de la desorganización y del desorden que puede imperar en un sistema, y la información es, al contrario, un patrón, una medida de la organización de un sistema. Interprétese de la siguiente forma, a mayor número de mensajes o variables conocidas, menor información. En un juego en el que es altamente probable que “x” aparezca primero que “y”, la información recibida es mínima.[23]
De esa forma, entropía negativa = información. La idea de “información” va ligada, incluso de manera intuitiva, a la idea de sorpresa, de inesperado, de originalidad. Cuanto menos previsible, o más raro es un mensaje, mayor es su información -recordando siempre que la estructura, el patrón (pattern), es la información más importante de un sistema. Por otra parte, como cualquier sistema de comunicación, posee una tendencia entrópica, la noción de “ruido” tiende a identificarse con la noción de “entropía”.[24]
La generalización del concepto de entropía ha permitido analizar los sistemas técnicos de información y establecer una relación entre la cantidad de variables conocidas y la cantidad de información recibida. A saber, en un idioma cualquiera, si se quiere saber la ocurrencia en el uso de una letra o una palabra, mientras menos frecuente sea o la combinación de símbolos (versus expresión-proposicional) en el idioma en cuestión, más información (versussignificado) trasmitirá su ocurrencia.[25]
Las diferencias de formas y funciones dentro de un sistema dado, conducen gradualmente a un cierto orden al interior de las estructuras existentes; al contrario, una consecutiva gradación de indiferenciación de formas y funciones conduce al caos y al desorden. “En la desdiferenciación de formas y funciones, tendríamos la tendencia caótica o entrópica, cuyo punto extremo sería la uniformidad general, el caos, donde no habría posibilidad de información ni intercambio posible de información, pues ésta empieza sólo donde haya un mínimo de diferenciación, un mínimo de alternativa sí/no -o sea, un bit de información.”[26]
En síntesis, podemos enumerar los procesos comunicativos que le interesan a la teoría de la información:
a) Determinar la cantidad de información que puede contener un flujo de mensajes. La posibilidad de este cálculo se establece a partir de la relación entre el número de señales distintas efectivamente conducidas en el mensaje, y el número total de señales distintas de que se dispone para transmitirlo en la fuente. Dicho de otro modo, se trata de calcular la previsibilidad de las señales.
b) Determinar el canal o red de comunicación alternativo, por la que puede circular más información (mayor número de mensajes por número de señales), con más rapidez y a mayor número de usuarios.
c) Determinar la forma de codificación, es decir, de organización de secuencias de señales, que permite con mayor simplicidad discriminar sin ambigüedad mayor variedad de mensajes.
d) Determinar los efectos que sobre la decodificación (es decir, la identificación correcta de las señales empleadas y de su secuencia) puede producir las perturbaciones introducidas durante el transporte de la información. Estas perturbaciones pueden generarse por la falta de capacidad del canal o por la apertura de este canal a otras señales externas al mensaje como lo pueden ser los ruidos.
Todo esto, a su vez, puede resumirse en que la teoría de la información busca medir y verificar las condiciones óptimas para la transmisión de mensajes. Estas condiciones requieren:
1. Que el número más reducido posible de señales se ajuste a la mayor cantidad de mensajes diferentes posibles.
2. Que se seleccione el canal más apropiado para hacer circular más a la información y al mayor número de usuarios.
3. Que se construya el código más rentable para el mayor número posible de mensajes y con la menor ambigüedad en su determinación.
4. Que se limiten al mínimo los riesgos de la distorsión y el ruido en la transmisión, provocados por aquellos fenómenos con los que forzosamente hay que contar al no poder ser eliminados de naturaleza. El logro de este objetivo peligra cuando no se dispone de la capacidad para evitar las distorsiones y los ruidos introducidos por el medio o el entorno natural; por eso es necesario reducir la imprevisibilidad de los mensajes (cantidad de información) o, lo que es lo mismo, aumentar la redundancia (en los términos descritos por Shannon).
Si se considera que las diferentes teorías acerca de la información son parte de las ciencias empírico analíticas, no está por demás recordar que la noción de información en esta teoría tiene un carácter fundamentalmente técnico, noción que supone la existencia de señales, que, dentro de la información, implican:
a) Una materia sobre la que un agente (emisor) aplica un quantum de energía en virtud de la cual su materia resulta modificada.
b) Un intercambio energético entre la materia modificada y su entorno, de modo que por ese intercambio surjan las modulaciones.
c) La posibilidad de que las energías moduladas por dicho intercambio salven una distancia espacio-temporal entre un agente emisor y un agente receptor.
d) Un agente (receptor) capaz de captar ese intercambio procedente (entre la materia y el medio) en forma de estímulos energéticos que impresionan algunos de sus órganos receptores. Los agentes emisor y receptor pueden ser actores (animales o humanos) o máquinas, o ambos.
En términos comunicacionales, lo que le interesa a la teoría de la información acerca de los intercambios de señales es el modo en que operan un conjunto de modulaciones energéticas susceptibles de ser emitidas y captadas por los actores de la comunicación, es decir, el análisis del transporte de energías modeladas se analiza en la comunicación porque es posible construir niveles:
· Biológico, perturbaciones del equilibrio homeostático, como cualquier otra energía proveniente del entorno.
· Sensorial, excitaciones de los órganos de los sentidos.
- De comportamiento, estímulos para la modificación de la conducta en la interacción.[27]
Debe recordarse que la teoría de la información basa sus estudios en la cibernética, la cual realza una homología entre el hombre y la máquina, homología instalada en el seno de la teoría de la información, y se basa en tres elementos:
a)La retroalimentación o feed back, como función de control y dirección del equilibrio homeostático (mecanismo de regulación del sistema).
b)Los sensores, circuitos y otros dispositivos como partes de sus órganos electrónicos con unidades binarias de información o bits.
c)La entropía, reacción en la modificación de la conducta por el desorden y la falta de información en el sistema.
Finalmente queda decir que la teoría de la información está en el centro de diferentes investigaciones relativas al manejo de procesos, instrumentos y medios informativos, que van del diseño de esquemas que permitan un manejo eficaz de la información, hasta enormes complejos informáticos. Se trata de una teoría que aporta elementos para optimizar, regular y generar accesos a diferentes acervos de conocimiento.
La teoría de la información en su origen parte de diferentes perspectivas teórico metodológicas como el positivismo lógico, el empirismo, el análisis de sistemas, y de ciencias y disciplinas como las matemáticas, la física, la cibernética, la termodinámica, la estadística, la probabilidad teórica y la electrónica. Sus aportaciones están dirigidas hacia campos como la tecnología aeroespacial, la informática y los sistemas inteligentes que operan en la automación, la robótica y la bioingenieria. En este conjunto de aportaciones una de sus líneas se orientó a explicar el proceso de la comunicación humana, cuestión que generó airados debates.
En realidad la teoría de la información surge en las humanidades hasta la aplicación que hacen las ciencias duras en los campos mencionados, y es hasta la década de los sesenta cuando comienza a ser conocida en los estudios sobre la comunicación humana y los medios de comunicación colectiva, derivando hacia cuestiones como el análisis de contenido.
[1] La confrontación de la comunicación y la información se muestran de modo opuesto cuando en el fondo son complementarias y opuestas a los planteamientos de Antonio Pascuali.
[2] En el Taller de Comunicación II abordamos la mayoría de conceptos de las nuevas tecnologías.
[5] Los estudiantes pueden acceder desde su computadora personal o la de su centro escolar a las supercarreteras del “Internet”, y realizar en tiempo corto las consultas de las enciclopedias, a bancos de información.
96 El interés de Shannon en la Criptografía empezó como hobby pero adquirió gran importancia durante la segunda guerra mundial. Su monografía confidencial Communication Theory of Secrecy Systems contiene muchas de las ideas que se convirtieron en centrales para su teoría de la información. Shannon describe la comunicación como “el problema fundamental. de reproducir en un punto cualquiera exacta o aproximadamente un mensaje seleccionado en otro punto.” Shannon muestra que la codificación era central a cualquier comunicación y se hizo consciente de la necesidad de una caracterización estadística de las fuentes y los canales de los mensajes, incluyendo los errores o el ruido de transmisión. Klaus Krippendorff, Shannon, Claude, en International Encyclopedia of Communication, vol. 4, pág. 60.
1. Problemas técnicos. Cómo los símbolos pueden ser transmitidos con exactitud del transmisor al receptor.
2. Problemas semánticos. Cómo los símbolos transmitidos expresan precisamente el SIGNIFICADO deseado.
3. Problemas de eficacia. Cómo el significado recibido efectivamente afecta la conducta en la manera deseada.
Warren Weaver se interesó en mostrar la interdependencia entre estos niveles de problemas, a saber, que los problemas técnicos de exactitud en la transmisión tienen una importancia crítica para las cuestiones de la SEMÁNTICA y efectividad. Jane Jorgenson, “Weaver Warren (1894-1978)”, en International Encyclopedia of Communication, vol. 4, pág. 309.
[22] Frederick Steier “Wiener, Norbert (1894-1964)”, en International Encyclopedia of Communication, vol. 4, pág. 318.
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